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4 situaciones conduciendo que debemos controlar

4 situaciones conduciendo que debemos controlar

Nadie nace enseñado. Incluso en la autoescuela se dejan temas sobre conducción que deben conocerse para reaccionar con seguridad. El mantenimiento del coche es, ante todo, lo primero que debemos tener en cuenta. Aquí te mostramos 4 situaciones particulares que debemos saber controlar:

1- Sol de primavera: no te deslumbres

Hablamos del amanecer y el atardecer. En esas determinadas horas del día, los rayos inciden en la luna del coche de forma más paralela a la carretera, por lo que nos pueden dar directamente en los ojos.

Para evitar este inconveniente hay que tener en cuenta la duración del trayecto y en qué franja horario se va a realizar. Si sabemos que nos vamos a desplazar en horas críticas, podremos tomar algunas medidas preventivas: comprobar la visibilidad de todas ventanillas del vehículo y el estado de la luces. Además, es obligatorio llevar encendidas las luces de posición (diurnas o nocturnas).

Una vez en marcha, evitaremos esos molestos rayos con los parasoles. También intentaremos llevar siempre en la guantera unas gafas de sol de calidad. Deben estar homologadas por la Comunidad Europea, tener sello de la categoría con el dato de protección y debemos conocer el nivel del filtro (van del 0 al 4 según la cantidad de luz que dejan pasar).

2- ¡Ha habido un accidente!

Calma. Ante todo, mucha calma. Con tantos desplazamientos, y más en carreteras secundarias, es posible que nos topemos con un accidente vial, y debemos, por ley, socorrer en la medida de lo posible. Debemos olvidar los nervios. Fácil de recomendar, sí, pero imprescindible en todo momento. Y es que los primeros minutos, cuando las autoridades aún no han llegado, son esenciales.

Esto es lo que debemos hacer: detener el coche a más de 100 metros del lugar del siniestro, si es posible fuera de la calzada, con las luces de warning (de emergencia) encendidas. Nos pondremos el chaleco reflectante para después colocar los triángulos de emergencia. Estos deben estar a unos 50 metros del siniestro, como mínimo, para que sean visibles a 100 metros por los coches que se aproximen. En los cambios de rasante, los triángulos se colocan a 100 metros de distancia.

Una vez que hemos cumplido con estas acciones, es el momento de solicitar ayuda al teléfono 112, Policía o Guardia Civil. Durante la llamada debemos ser claros a la hora de informarles de dónde estamos y cuál es la situación de los implicados.

3- Si nos pilla lluvia

En caso de toparnos con una de esas molestas nubes negras cargadas de agua, recordemos que vamos a perder visibilidad y adherencia con el asfalto.

Por lo tanto, el elemento más importante en este punto son las ruedas. Los neumáticos del coche deben estar en perfectas condiciones, con 1,6 milímetros mínimos de profundidad de la banda de rodadura de la goma.

Durante el trayecto, la siguiente clave es la velocidad. Debemos tener en cuenta que, dependiendo de la intensidad del agua que caiga, la distancia de frenado se duplica y hasta triplica con respecto al asfalto seco.

Por ejemplo, si circulamos a 120 km/h bajo la lluvia, recorreremos más de 120 metros hasta que se detenga completamente el coche, llevemos o no ABS. Podemos aconsejar una distancia de seguridad de 60 metros en caso de rodar a esta velocidad. En caso de viajar a 50 km/h, la distancia será de 30 metros aproximadamente.

4- Controlar el coche

¿Una curva mal tomada, un acelerón desafortunado? Sí, llegamos a las famosas palabrejas viraje y subviraje. Veámoslo de forma sencilla y cómo reaccionar. Si el coche se nos va de morro, la palabra es subviraje. Pero lo que hay que saber es que, en caso de que no tengamos el control de la parte delantera del vehículo, hay que contrarrestar el imprevisto soltando progresivamente el acelerador mientras reducimos el ángulo de giro del volante.

Al mismo tiempo, hay que actuar con el freno con delicadeza para que actúe el ABS. Si no disponemos de él, iremos soltando el pie del acelerador poco a poco, y dar pequeños toques de freno (insistimos: pequeños).

Por otro lado, si lo que parece que vamos a hacer es un trompo, es que se trata de sobreviraje: la trasera del vehículo se “desliza” hacia “fuera de la curva”.

¿Qué hacer en este caso en el que se nos va la zaga? Pues un contravolante. Es decir, giraremos el volante en la misma dirección en la que se nos vaya el “culo” del coche. A la vez, tenemos que levantar el pie del acelerador, pero no del todo. Así es como intentaremos recuperar la trayectoria.

Después iremos reduciendo poco a poco el giro del volante para que quede centrado y podamos acelerar, sin brusquedad, en la última fase de la corrección. Con templanza y anotados todos los consejos, nos iremos a las procesiones con tranquilidad y disfrutando de la conducción.

 

 

Fuentes:

http://www.autofacil.es/

http://www.coches.es/

 

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